Bitcoin

lunes, 2 de marzo de 2020

LA VERDAD Y TODA LA VERDAD

En mi casa estamos todos muy locos. Yo, me tomo toda la medicación contra la locura que, en realidad, deberían tomar ellos. Como se dice: Por mí y por todos mis compañeros. Así, que el hermano pequeño, el más joven, es el que carga con la locura y la culpa de los demás, la condensa en si mismo y la libera a través de la medicación, el tabaco, el café y las pajas que me hago después de cenar.
Mi abuelo materno, dicen que era muy bueno, muy altruista, que hizo mucho por nuestro pueblo y que tristemente murió. Su mujer, mi abuela, se quedó viuda, y a cargo de ella, un hijo soltero y la hija menor, que iba para monja, pero truncó su carrera en pos de cuidar a su vieja madre.

Un mal día, mi abuela decidió quitarse la vida tirándose a un aljibe, cuando nadie lo esperaba y nadie la veía. Esto supuso una gran carga de culpa para su hija menor, (mi tía), y para toda mi familia materna, incluidos mi hermano y mis cuatro hermanas.

Yo aún no había nacido. De hecho, mi abuela paterna también había fallecido, pero por causas de la edad. Así que cuando yo nací, me encontré un panorama desolador en la familia, y a mi único abuelo, encantadísimo de su nuevo nieto. Encantadísimo mi abuelo, y encantadísima toda mi familia, generando las adulaciones de las hermanas y tías, la adoración del pueblo y la pequeña envidia de los primos que hasta entonces eran los más queridos y mi pobre hermano, que cayó como príncipe destronado.

Crecí ignorante de toda esta historia previa a mi nacimiento, como es natural, hasta que con los años me he ido dando cuenta por mí mismo, porque como suele pasar, en un pueblo tan pequeño como el mío, todos saben la verdad, menos el que tiene que saberla.

Así que crecí además, bajo la protección, o sobreprotección, de mis tías, hermanas, mi madre y para ya, que mi madre, manda romana. Con ella ya tenemos para escribir una biblia.

Por una razón u otra, la causa de mi enfermedad mental, o la locura que sufro, a causa de la locura de mi familia, se acentúa con el silencio, con el tabú, con el no hablar las cosas.

Mi madre envejece a pasos agigantados, se nos va muriendo, igualmente mi padre. Mi tía, la que padeció tanto a causa del suicidio de su madre, se está encargando pacientemente de su hermana, (mi madre) y yo, en la medida que puedo, de mi padre.

A mí me dieron corrientes (TEC) (Electroshock) porque una de las veces que estuve ingresado en el hospital, sucedieron cosas muy horribles. Cosas que debían ser borradas de mi mente, para que no me perturbaran. Ahora que mi madre y mi padre, envejecen, se les escapan cosas. Yo no quiero oírles, porque en realidad tengo intuición de lo que ocurrió. Pero es tan doloroso y repugnante, como mi tía puede sentirse culpable por el suicidio de su madre.

Nos quedamos, mis padres, que son dos viejos gruñones, mi tía, que es neurótica perdida, pero es además, una excelente persona con un gran corazón. Y yo, de quien habla todo el pueblo, toda España.

Me dan ganas de llorar.

Mejor releo esta carta mientras me fumo un cigarrillo.

Que pasen un buen día.

Juan Montoya López, Almirante.


La Puebla de Cartagena (Murcia) España a 2 de Marzo del 2020

1 comentario:

Peregrina Extranjera dijo...

Juan, siento tanto lo que te paso, , creo que todos cargamos con los problemas de la familia, hermanos sobrinos tios, yo hasta ahora me doy cuenta que tuve un padre narcisista, y es dolorosa darse cuenta que muchas de mis malas decisiones fue por ignorancia, por no conocer la verdad de mi familia, lo unico que me queda es sanar lo poco o mucho que me quede de vida, espero un dia regresar a La puebla y abrazarte como antes

Josefina