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lunes, 26 de agosto de 2019

Un Cuerpo Gordo sin Experiencias

Una especie de oso-marmota, dormilón, comedor, fumador y pajillero. Después de la crisis de los cuarenta, ya con dolores en las rodillas, acostumbrado al dolor de espalda baja, al abultamiento desastroso e incómodo de mi enorme barriga. El tiempo gastado en casa sin salir. Sin hacer deporte, sin caminar, de café en café y de cigarrillo en cigarrillo.

La vida decide dar un cambio. Y es paulatino. 
Amo a las mujeres con locura y con pasión. Aunque no se me note. Aunque ellas digan que soy frío (o lo piensen). Es tan sólo timidez que se convierte en un nerviosismo y una tensión, un cúmulo de temblores reprimidos, para que la gente no note que estoy nervioso. Todo esto hace que me encuentre incómodo, aunque en el fondo deseo estar con la gente, hablar con las mujeres, ligarlas y hacerles el amor (más aún que simplemente follarlas).

La falta de ejercicio, la gordura y el exceso de tabaco, están haciendo merma en mi cuerpo. También los años. Porque me cuesta mucho hacer cualquier cosa. Y no, no voy a hablar de los efectos de la medicación, porque los doy ya por hecho.

Esta vuelta paulatina, este vuelco que me ha dado la vida, es gracias a un grupo de amistades, que me han abierto una nueva visión de la vida. Una perspectiva más amplia del futuro. Una expansión de mis vivencias.

Mi crisis de los cuarenta y la ruptura con mi antigua pareja, me dejaron destrozado, como unos zorros.

Amo a las mujeres. Pero me da miedo volverme a enamorar, porque duele, duele mucho.

Ay, Dios, que llevaba ya más de un año y medio sin catar coño. Y el Domingo, que follé, intentando hacer el amor, aunque fue más como un deporte con un final feliz. Me di cuenta de la mala condición física en la que me encuentro. Ya no es lo gordo, que importa; es el maldito tabaco. Que me falta fuelle. Que me ahogo.

Tengo que hacerle caso a mi enfermera, a mi psiquiatra, a mi médica de cabecera, y ponerme a hacer algo. Tengo que subirme menos al coche y a la moto, y caminar más, subir escaleras. Porque de aquí hacia delante, el cuerpo se va degradando poco a poco. Y me estoy haciendo mierda.

Llevo dos años sin experiencias. Dos años sin sexo. Dos años desde que me dejó mi novia. Dos años destrozado. Dos años en los que me quería morir.

Ya es suficiente. Ya he tenido bastante. Ya es hora de salir de este infierno.

Dios, ayúdame.


Y si esto que me ha pasado, es para que me haga mejor persona, y experimente la desidia. Ya es suficiente.

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