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domingo, 21 de julio de 2013

Doy más vueltas que una pionsa

Hola queridos amigos y queridas amigas.

Hace apenas dos días enviaba un correo a mis contactos diciendo que me despedía de las redes sociales. Adiós al Facebook, adiós al Google+, adiós al MySpace, al linkedin y a sus putas madres.

Me da la sensación que todas esas redes están hechas con la mejor de las intenciones: conectar a la gente. Pero me da en la pijotera que cuanto más se empeñan los científicos y los expertos en tecnología en mantenernos unidos, consiguen precisamente lo contrario.

Cuando no había móviles, encontrabas a quien fuera quisiera o no, tuviera o no teléfono, o incluso si estuviera en el culo del mundo. Llegaron los móviles, llamados al otro lado del Atlántico, celulares, y te rechazan la llamada, ven tu número y si no lo quieren descolgar hay miles de formas de no hacerlo. Y peor: esta el fantasma cabron de turno que hace sonar el móvil con una llamada ficticia y rehuye de hablar contigo cara a cara.

Por si no fuera poco, llegaron los chats con internet, y con ellos las redes sociales. Para conectar a las personas. Ay, que yo salgo a la calle y no se ve un alma. Si vas a Torre-Pacheco sólo se ven moros, indios y para de contar. Y ahora se ve menos gente, porque será el Ramadán, y están todos escondidos de la luz del día.

En mi pueblo no hay indios, pero hay gitanos que hacen las veces de indios, y por supuesto, moros. Pero el resto de la gente ¿dónde esta?

Pues la gente esta en sus pantallas táctiles, absorbidas en fotos, escribiendo mensajes y viviendo una vida digna de Silicon Valey. El sueño de Bill Gates y Steve Jobs hecho realidad.

Ahora ya hay ciborgs. Humanos con elementos roboticos. Implantes cocleares para poder hacer oír a los sordos. Miembros artificiales. Llegarán en poco hacer ver a los ciegos. Todo eso esta muy bien.

Incluso están avanzando un montón en los robots de compañía. Están haciéndolos tan bien que dentro de poco no los distinguiremos de las personas reales. Y esta bien, porque cuando sean asequibles a todos los bolsillos, como lo son hoy los móviles y los ordenadores, el que no tenga compañía se podrá comprar una de estas robots y jartarse a follarla, cual muñeca hinchable. Lo mismo para vosotras, hembras solitarias. Olvidad vuestros viejos y pestosos consoladores, que en unos pocos años os estará follando el mismísimo terminator.

Bueno, he intentado pasar sin el Facebook y todos los caminos me llevan a el, pasando siempre e inevitablemente por Google.

Al final, con los Hangouts de Google se me ha vuelto a activar el Google+ y a cada paso que doy, me están acechando los del Facebook, diciéndome que en cualquier momento puedo volver si así lo deseo. Luego, mi iPhone y mi iPad me recuerdan el Facebook y el Twitter con su preinstalacion en sus dispositivos.

Seguramente, al final volveré a todas esas redes. Yo creo que hoy en día, como están las cosas, es inevitable. Y una vez que te haces una cuenta y usas tan a menudo el ordenador, la tablet o el teléfono, al final es muy complicado no caer en las fauces de las redes sociales.

Volveré, como decía nuestro amigo Arnold, el senador de California, pero poquico a poco, mejor, más fuerte, y ya de paso, me cargare a los que me deje ahora.

Juan Montoya López