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domingo, 6 de octubre de 2013

"El legado del Dr. Heinz Lehmann" Documental. Historia de la psiquiatría.


 Este documental muestra la transformación que se ha producido en la atención psiquiátrica a través del trabajo pionero del Dr. Heinz Lehmann. Cuando inició su carrera profesional en Canadá en los años 30 los hospitales psiquiátricos eran en palabras de Lehmann, "pozos de serpientes". Los pacientes estaban desnudos, eran inmovilizados con camisas de fuerza y recibían tratamientos de electroshock y lobotomías.Lehmann se negó a aceptar estas condiciones e inició la búsqueda de tratamientos nuevos y más humanos. Pero el mayor legado del Lehmann llegó con una sola pastilla "Largactil" el primer fármaco anti-psicótico utilizado en América del Norte. Un descubrimiento revolucionario que ha permitido que los enfermos crónicos puedan llevar una vida normal aunque controlada.

Los olvidados de los olvidados. Documental.



El documental muestra la situación en la que se encuentran la mayoría de los enfermos mentales africanos, desde esquizofrénicos graves a simples epilépticos. Hombres, mujeres y niños encadenados, la mayoría a la intemperie, privados de comida y agua, algunos de ellos azotados regularmente o abandonados en las ciudades desde niños por sus propias familias. Junto a ellos, la impresionante historia de un hombre, Grégoire Ahongbonon, un reparador de neumáticos africano, que un día decidió dedicarse a rescatar, curar y reinsertar en la sociedad a los enfermos mentales africanos.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La cárcel dorada

Se sentó con el cuidado que se sienta una gallina sobre los huevos que empolla. Soportando con sus todavía jóvenes y fuertes piernas el peso que soportaba su cuerpo de hombre gordo. Una vez posado se dejó recostar hacia atrás y empezó a balancearse en la mecedora. Con un balanceo que de haber estado sentado en una silla fija parecería más una persona con deficiencias mentales.

Del mismo modo que el niño al que mecen en la cuna chupaba del cigarrillo como si de un chupete fuera. Como un biberón de leche en humo. 

Poco a poco su mano fue cayendo sobre el cenicero y el cigarrillo formo una larga ceniza arqueada. Notaba el calor que se aproximaba a sus dedos, pero pudo más el efecto de las pastillas que fueron frenando el balanceo de la mecedora y se sumió en un profundo sueño.

La música seguía sonando en los altavoces del ordenador de sobremesa. Pero se hacía inaudible para sus oídos. Sólo escuchaba el rumor de las olas en un océano de dimensiones neuronales.

Ya no estaba muy seguro de si realmente merecía la pena seguir ese modo de vida.

La gente afuera hacia manifestaciones, se quejaba del gobierno, de la crisis, de la falta de trabajo, de la explotación de los trabajadores, de no tener nada que echarse a la boca, de no tener dónde vivir.

Y a el le daba vergüenza quejarse. Intentaba ponerse de parte de los más desfavorecidos, de hacer algo de justicia dentro de esas cuatro paredes, de gritar con la masa un grito aunado.

Pero el, que carecía de esos problemas, era víctima de si mismo. El era su prisionero y su carcelero. Y de alguna forma que no llegaba a entender, el sistema le había tendido una trampa.

Juan Montoya López.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Euro Vegas y La Ley Antitabaco

El complejo de casinos conocido como Las Vegas, el original, el que esta en Estados Unidos es el sueño hecho realidad de una visión que tuvo un capo mafioso cuando se encontraba en pleno desierto. En Las Vegas hay drogas, hay putas, hay apuestas, hay tragaperras, hay ruletas, blackjack y como se dice: Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.

Es una especie de oasis de vicio, al que se le permite existir para que los estadounidenses tengan su paraíso de vida loca dentro de una sociedad donde las buenas maneras y lo políticamente correcto es la nota dominante.

El que un macro complejo como este exista da para que muchas personas tengan trabajo. Por supuesto que se permite fumar. Imaginen que alguien esta jugando a las cartas o echando monedas a la tragaperras y abandona su tarea de echar dinero a los bolsillos del propietario para echar un pitillo. Quien sabe si mientras se fuma el pitillo en la calle se arrepiente de volver a entrar o se entretiene en otras cosas. 

Permitir fumar dentro de los casinos hace que la gente no tenga, ni sienta la necesidad de tener que salir y abandonar la partida que se traduce a dinero que puede entrar o dinero que no va a entrar porque el jugador sale a fumar.

Los políticos españoles no quieren Euro Vegas porque una de las condiciones es que se permita fumar. Que cambie la ley anti tabaco. Los políticos están más preocupados por nuestra salud que por la cantidad de puestos de trabajo y el dinero que va a generar en España este complejo Europeo de casinos.

Señores políticos, no se preocupen tanto de nuestra salud. El que fuma, fuma. Y si algún día tuviera alguien la descabellada idea de ilegalizar el tabaco, tengan por seguro que muchos iban a comprar tabaco como el que va a comprar marihuana, cocaína o cualquier otra sustancia ilegal.

Preocúpense de la salud de los bolsillos de los españoles, que tengamos puestos de trabajo. Preocúpense de aquellas familias que son desalojadas de sus casas y de aquellos que no tienen para comer. Eso es realmente preocuparse por nuestra salud.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Madrid dos mil veinte y tantos

Estaba la cosa como para celebrar unas olimpiadas, ya no en Madrid, sino en cualquier parte de España. Tenían muchas esperanzas los madrileños de que Madrid iba a ser elegida sede para el 2020. Aunque esas esperanzas eran exageradas.

Las olimpiadas obligan de un modo u otro a reestructurar la ciudad donde se celebren, se necesita una gran inversión y yo creo que sabemos de sobra que el horno no esta para bollos. Y menos aún cuando nos dicen que no van a tocar ni la sanidad, ni la educación, ni las pensiones. Bien.

Han recortado la sanidad. Han recortado la enseñanza y la educación. Y ahora están a punto de tocar los huevos una vez más, esta vez con las pensiones.

Donde dije digo, digo Diego.

Y aún tenían esperanzas los madrileños de que se celebraran las olimpiadas en su ciudad.

Fíate tu de lo que te digan los políticos. Ya no digo solo de Rajoy. Que ya ha dado varias muestras de incumplir su palabra. No te fíes de ninguno. Ya se que dicho así suena pueril. Pero no hay forma más clara de expresarlo: No te fíes de ningún político.

Si ya en asuntos de amistades e incluso de familia, el que más o el que menos te la termina metiendo, ¿Qué no te va a meter un político sea del partido que sea? Cuyo interés principal es no ya tener un buen sueldo sino aceptar sobres bajo mano y robar todo lo que pueda.

Si de cien políticos que hay, hay uno bueno, ya es un porcentaje alto. Y cuando digo bueno, me refiero a realmente dedicado a servir al pueblo y que se mantenga insobornable.

Señores políticos, por lo menos, vayan al trabajo y si no es pedir demasiado, sean puntuales. Que muchas veces sobran sillas en el parlamento.

Hay que joerse.

Para que luego la bebida 'Aquarius' diga que ser político esta mal visto. No, coño, no esta mal visto, es que ser político es un chollo en este país.

domingo, 21 de julio de 2013

Doy más vueltas que una pionsa

Hola queridos amigos y queridas amigas.

Hace apenas dos días enviaba un correo a mis contactos diciendo que me despedía de las redes sociales. Adiós al Facebook, adiós al Google+, adiós al MySpace, al linkedin y a sus putas madres.

Me da la sensación que todas esas redes están hechas con la mejor de las intenciones: conectar a la gente. Pero me da en la pijotera que cuanto más se empeñan los científicos y los expertos en tecnología en mantenernos unidos, consiguen precisamente lo contrario.

Cuando no había móviles, encontrabas a quien fuera quisiera o no, tuviera o no teléfono, o incluso si estuviera en el culo del mundo. Llegaron los móviles, llamados al otro lado del Atlántico, celulares, y te rechazan la llamada, ven tu número y si no lo quieren descolgar hay miles de formas de no hacerlo. Y peor: esta el fantasma cabron de turno que hace sonar el móvil con una llamada ficticia y rehuye de hablar contigo cara a cara.

Por si no fuera poco, llegaron los chats con internet, y con ellos las redes sociales. Para conectar a las personas. Ay, que yo salgo a la calle y no se ve un alma. Si vas a Torre-Pacheco sólo se ven moros, indios y para de contar. Y ahora se ve menos gente, porque será el Ramadán, y están todos escondidos de la luz del día.

En mi pueblo no hay indios, pero hay gitanos que hacen las veces de indios, y por supuesto, moros. Pero el resto de la gente ¿dónde esta?

Pues la gente esta en sus pantallas táctiles, absorbidas en fotos, escribiendo mensajes y viviendo una vida digna de Silicon Valey. El sueño de Bill Gates y Steve Jobs hecho realidad.

Ahora ya hay ciborgs. Humanos con elementos roboticos. Implantes cocleares para poder hacer oír a los sordos. Miembros artificiales. Llegarán en poco hacer ver a los ciegos. Todo eso esta muy bien.

Incluso están avanzando un montón en los robots de compañía. Están haciéndolos tan bien que dentro de poco no los distinguiremos de las personas reales. Y esta bien, porque cuando sean asequibles a todos los bolsillos, como lo son hoy los móviles y los ordenadores, el que no tenga compañía se podrá comprar una de estas robots y jartarse a follarla, cual muñeca hinchable. Lo mismo para vosotras, hembras solitarias. Olvidad vuestros viejos y pestosos consoladores, que en unos pocos años os estará follando el mismísimo terminator.

Bueno, he intentado pasar sin el Facebook y todos los caminos me llevan a el, pasando siempre e inevitablemente por Google.

Al final, con los Hangouts de Google se me ha vuelto a activar el Google+ y a cada paso que doy, me están acechando los del Facebook, diciéndome que en cualquier momento puedo volver si así lo deseo. Luego, mi iPhone y mi iPad me recuerdan el Facebook y el Twitter con su preinstalacion en sus dispositivos.

Seguramente, al final volveré a todas esas redes. Yo creo que hoy en día, como están las cosas, es inevitable. Y una vez que te haces una cuenta y usas tan a menudo el ordenador, la tablet o el teléfono, al final es muy complicado no caer en las fauces de las redes sociales.

Volveré, como decía nuestro amigo Arnold, el senador de California, pero poquico a poco, mejor, más fuerte, y ya de paso, me cargare a los que me deje ahora.

Juan Montoya López