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domingo, 22 de marzo de 2020

Sustancias ilegales

Hay que ver la cantidad de gentuza y morralla que hay en mi pueblo y alrededores dedicándose al tráfico de estupefacientes. El delito menos grave, es la venta de tabaco a granel, pero que genera unas ganancias mininas a quien se dedica a ello, con la consecuente pérdida en impuestos indirectos sobre las labores del tabaco, que se estaría beneficiando el estado, y por tanto, todos nosotros, españoles.

Hay quien se dedica a plantar una semilla de cáñamo y hacer su propia marihuana, y quien lo hace para la venta al público. Quien no, se dedica a temas más complicados y delitos más graves como el tráfico de cocaína y otros estupefacientes más dañinos, entre ellos, el opio y sus derivados.

Pero es que hay, en nuestros campos, lugares donde se planta legalmente todos estos productos, para bien, farmacia, medicamentos o para su venta regulada.

Yo lo veo como las transacciones económicas donde no hay factura detallada o donde no figura ningún impuesto ni nada, versus, las transacciones económicas cien por cien legales.

El problema de la droga es algo que lleva con los seres humanos, desde siempre. Desde que el ser humano es humano, y desde que Dios dijo la primera palabra. Hizo al mundo, al hombre, y todos los animales y plantas que hay en él. Porque las drogas no son sino plantas o productos orgánicos que más allá de ser alimentos, nos producen un efecto alterado de nuestra conciencia. No digo que esté ni bien, ni mal, simplemente que está. Y como está, ha estado y estará, a veces puede causar problemas a los consumidores de estas sustancias. Conociendo los riesgos y gracias a la sanidad pública de este país, a la información en centros de enseñanza y demás, hacemos a nuestra población más resistente a padecer una adicción severa a cualquier de estas sustancias.

La cosa está en si legalizar la droga o no legalizarla. El tabaco es legal, el alcohol también. El tabaco es altamente adictivo y el alcohol es la droga dura legal más peligrosa que existe. Si no, pregúntenselo a cualquier exalcohólico. Porque el alcohol puede llegar a matar. Pero en dosis controladas, puede llegar a ser una experiencia muy placentera. Lo mismo digo de la marihuana, pero es una droga blanda que conlleva una alta peligrosidad por el potencial que tiene de generar demencia. Así como cualquier otra droga alucinógena que son altamente peligrosas en cuanto a efectos dañinos también de enfermedad mental severa.

La cocaína es un veneno que te mata poco a poco sin darte cuenta, te lleva a la bancarrota y va ligada al consumo de alcohol en altas dosis y otros estupefacientes.

Éxtasis, pastillas, pirulas, ácidos, cristal, crack… Todo mierda pura. Sintética y de laboratorio, pura química.

Opiaceos: Heroína, relajantes musculares, ansiolíticos… El efecto opuesto al de la cocaína. También altamente adictivos e igual de dañinos.

Señoras y señores, ¿Legalizar todo esto? Pues un día estaba yo muy convencido de legalizar todo tipo de drogas. Para acabar con ello con todo tipo de mafias.

Hoy en día, pienso que las mafias no se acabarían con la legalización de las drogas. Quizás si habría un mayor control en la calidad de las sustancias, evitando riesgos al consumidor. Pero creo, ante todo, que lo que se necesita es mucha concienciación.

Y decir que gran culpa de que el país no vaya como debe, es a causa de este tráfico, generador de dinero negro, delincuencia y pobredumbre.

Sean conscientes de la existencia de este problema y eduquen bien a sus hijos. Que vayan a la escuela, desde bien pequeños a la guardería, que estudien, se formen para ser unos buenos ciudadanos. Padres y madres, tienen una gran responsabilidad cuando deciden traer una nueva vida al mundo, sean consecuentes.

La Puebla de Cartagena a 22 de Marzo del 2020


Juan Montoya López, Almirante.

jueves, 5 de marzo de 2020

Gente pa tó

¿Sabéis? Sois todos y todas, unos hipócritas y unos imbéciles. Vivís más preocupados por la vida de los demás que de vuestra propia vida. Más preocupados por lo que ocurre en casa del vecino que en la vuestra.

Preocuparos por vuestros padres, por vuestras parejas, por vuestros hijos, por vuestras mascotas, por lo vuestro, y dejad el mundo correr.

La gente come, bebe, caga, mea, se masturba, tiene sexo si puede, fuma, se droga, van en bicicleta, caminando, en motocicleta, coche, autobús, camión, tren, barco y avión. Unos saben leer y escribir, y otros no son más que unos pobres analfabetos. Hay gente inculta, que no quiere decir tonta. Muy borrega, pero no tonta. Como también hay gente muy culta, y muy, muy tonta, con el pavo muy subido.

En este mundo de Dios, hay, como dijo el torero, “Gente pa tó”.

Que si yo vivo solo con dos perros, que si me gusta la música, las artes, que tuve novia mexicana, que si soy más o menos famoso, oye, y que sonó la flauta y me hice almirante, váyanse todos a la mierda. Ni tan siquiera sé yo mismo lo que significa ser almirante. Ahora estoy comenzando a darme cuenta de la gran responsabilidad que supone este cargo. Por eso mismo, unas veces quito el banderín de mi puerta, porque noto que es arriesgado, y ni si soy capaz de llevar conmigo tal responsabilidad.

Muchas veces no tengo seguridad de lo que debo o no debo hacer, qué se espera de mí, ni por qué o por qué no tengo o no tengo que detener a alguien. Me dedico a marcar lo malo que veo por ahí. Pero es que en este mundo nadie estamos libres de pecado. Y es muy arriesgado meterse a juzgar a las personas. ¿Que es la justicia? ¿Cual es el sentido de lo justo? Porque cuanto más te adentras en la causa que estás juzgando, más te das cuenta de las razones que tienen las personas para hacer lo que hacen. Ves las cosas con una perspectiva que te hace pensar que no eres nadie para recriminar a nadie por lo que hace o no hace. Como muchos de ustedes, parece ser que sí hacen.

A muchos de ustedes, les debería dar vergüenza meterse en la vida de los demás, les debería dar vergüenza juzgar a los demás. Por eso, cuando yo veo las cosas que ocurren en este mundo, por qué la gente lo hace, me siento incapaz de detener a nadie.

Por favor, no se detengan, continúen con sus vidas, dejen el mundo correr, por favor, circulen. Hagan sus cosas, vean la televisión, hablen del tiempo, de las noticias, los programas de radio, escuchen música, lean libros, pinten, toquen algún instrumento musical, trabajen, tengan sexo, disfruten de la vida al máximo, y piensen que debemos convivir todos, así que todos nacemos con unos valores innatos, nacemos como aquel que dice “Aprendidos” o “Enseñados” a saber lo que está bien y lo que está mal. Hagamos lo que hagamos, tenemos la libertad de elegir el bien o el mal. Por favor, no se equivoquen, piensen muy bien qué camino van a escoger.

Atentamente:

Juan Montoya López, Almirante.


La Puebla de Cartagena a 5 de Marzo del 2020

lunes, 2 de marzo de 2020

LA VERDAD Y TODA LA VERDAD

En mi casa estamos todos muy locos. Yo, me tomo toda la medicación contra la locura que, en realidad, deberían tomar ellos. Como se dice: Por mí y por todos mis compañeros. Así, que el hermano pequeño, el más joven, es el que carga con la locura y la culpa de los demás, la condensa en si mismo y la libera a través de la medicación, el tabaco, el café y las pajas que me hago después de cenar.
Mi abuelo materno, dicen que era muy bueno, muy altruista, que hizo mucho por nuestro pueblo y que tristemente murió. Su mujer, mi abuela, se quedó viuda, y a cargo de ella, un hijo soltero y la hija menor, que iba para monja, pero truncó su carrera en pos de cuidar a su vieja madre.

Un mal día, mi abuela decidió quitarse la vida tirándose a un aljibe, cuando nadie lo esperaba y nadie la veía. Esto supuso una gran carga de culpa para su hija menor, (mi tía), y para toda mi familia materna, incluidos mi hermano y mis cuatro hermanas.

Yo aún no había nacido. De hecho, mi abuela paterna también había fallecido, pero por causas de la edad. Así que cuando yo nací, me encontré un panorama desolador en la familia, y a mi único abuelo, encantadísimo de su nuevo nieto. Encantadísimo mi abuelo, y encantadísima toda mi familia, generando las adulaciones de las hermanas y tías, la adoración del pueblo y la pequeña envidia de los primos que hasta entonces eran los más queridos y mi pobre hermano, que cayó como príncipe destronado.

Crecí ignorante de toda esta historia previa a mi nacimiento, como es natural, hasta que con los años me he ido dando cuenta por mí mismo, porque como suele pasar, en un pueblo tan pequeño como el mío, todos saben la verdad, menos el que tiene que saberla.

Así que crecí además, bajo la protección, o sobreprotección, de mis tías, hermanas, mi madre y para ya, que mi madre, manda romana. Con ella ya tenemos para escribir una biblia.

Por una razón u otra, la causa de mi enfermedad mental, o la locura que sufro, a causa de la locura de mi familia, se acentúa con el silencio, con el tabú, con el no hablar las cosas.

Mi madre envejece a pasos agigantados, se nos va muriendo, igualmente mi padre. Mi tía, la que padeció tanto a causa del suicidio de su madre, se está encargando pacientemente de su hermana, (mi madre) y yo, en la medida que puedo, de mi padre.

A mí me dieron corrientes (TEC) (Electroshock) porque una de las veces que estuve ingresado en el hospital, sucedieron cosas muy horribles. Cosas que debían ser borradas de mi mente, para que no me perturbaran. Ahora que mi madre y mi padre, envejecen, se les escapan cosas. Yo no quiero oírles, porque en realidad tengo intuición de lo que ocurrió. Pero es tan doloroso y repugnante, como mi tía puede sentirse culpable por el suicidio de su madre.

Nos quedamos, mis padres, que son dos viejos gruñones, mi tía, que es neurótica perdida, pero es además, una excelente persona con un gran corazón. Y yo, de quien habla todo el pueblo, toda España.

Me dan ganas de llorar.

Mejor releo esta carta mientras me fumo un cigarrillo.

Que pasen un buen día.

Juan Montoya López, Almirante.


La Puebla de Cartagena (Murcia) España a 2 de Marzo del 2020

jueves, 29 de agosto de 2019

Agricultura o Turismo

Agricultura o Turismo

Señores y Señoras, se dice que los agricultores vierten nitratos a las ramblas que desembocan al Mar Menor. También se cuelan por el subsuelo y se filtran hacia las aguas de esta laguna salada.

Los nitratos es de lo que se alimentan las plantas. Es decir, son abonos. Los abonos son Químicos o Naturales. Los Químicos son anti cultivo ecológico. Y los naturales, son básicamente, mierda. Y no estoy hablando en doble sentido. Mierda de la de toda la vida, de la que sale del ano de las gallinas, los cerdos, los caballos… y otros restos de residuos orgánicos.

La mierda, echa peste. Esto es de cajón. Y la peste atrae a las moscas. ¿Nunca han oído lo de que se pega como una mosca en la mierda? Pues sí, hay moscas, mosquitos…etc, etc.

Y a causa de la filtración de esta mierda o abonos, nitratos, o como quieran llamarles, por la acción del agua, al regar las plantas o por la propia lluvia, dicen los científicos que el Mar Menor está contaminado, o que es poco beneficioso para la estabilidad de esta laguna salada.

Por un lado, el campo está dando de comer a mucha gente. Aunque también es verdad que hay unos pocos, que han hecho mucho, mucho dinero, y aún quieren más. No están dispuestos a abandonar el negocio de la agricultura.

Por otro lado, se habla de Murcia Turística. Y, ¿Cómo vamos a promocionar una Murcia Turística?, con un Mar Menor contaminado, unos pueblos rodeados de agricultura intensiva y olor a mierda, junto con plaga de moscas y mosquitos. Parece poco coherente ¿No?.

Así que, aclárense la mente, señores políticos, y, o pensamos en dar trabajo a la gente, mediante la agricultura, o damos trabajo a la gente en el sector servicios, como camareros, traductores de ingleses ancianos que van al médico, hoteles, campos de golf y demás.

Así que, no tanta agricultura, ni tanto turismo, y seamos incoherentes y convivamos en esta ensalada de lechugas, melones, brócoli, ingleses, alemanes, moros, gitanos, fascistas, estudiantes, campos de golf, Mar Menor hasta los topes, y vivamos todos juntos, revueltos y que corra el aire, y si se corre, que le dé gusto.

Juan Montoya López

La Puebla de Cartagena (Murcia) a 29 de Agosto del 2019

lunes, 26 de agosto de 2019

Un Cuerpo Gordo sin Experiencias

Una especie de oso-marmota, dormilón, comedor, fumador y pajillero. Después de la crisis de los cuarenta, ya con dolores en las rodillas, acostumbrado al dolor de espalda baja, al abultamiento desastroso e incómodo de mi enorme barriga. El tiempo gastado en casa sin salir. Sin hacer deporte, sin caminar, de café en café y de cigarrillo en cigarrillo.

La vida decide dar un cambio. Y es paulatino. 
Amo a las mujeres con locura y con pasión. Aunque no se me note. Aunque ellas digan que soy frío (o lo piensen). Es tan sólo timidez que se convierte en un nerviosismo y una tensión, un cúmulo de temblores reprimidos, para que la gente no note que estoy nervioso. Todo esto hace que me encuentre incómodo, aunque en el fondo deseo estar con la gente, hablar con las mujeres, ligarlas y hacerles el amor (más aún que simplemente follarlas).

La falta de ejercicio, la gordura y el exceso de tabaco, están haciendo merma en mi cuerpo. También los años. Porque me cuesta mucho hacer cualquier cosa. Y no, no voy a hablar de los efectos de la medicación, porque los doy ya por hecho.

Esta vuelta paulatina, este vuelco que me ha dado la vida, es gracias a un grupo de amistades, que me han abierto una nueva visión de la vida. Una perspectiva más amplia del futuro. Una expansión de mis vivencias.

Mi crisis de los cuarenta y la ruptura con mi antigua pareja, me dejaron destrozado, como unos zorros.

Amo a las mujeres. Pero me da miedo volverme a enamorar, porque duele, duele mucho.

Ay, Dios, que llevaba ya más de un año y medio sin catar coño. Y el Domingo, que follé, intentando hacer el amor, aunque fue más como un deporte con un final feliz. Me di cuenta de la mala condición física en la que me encuentro. Ya no es lo gordo, que importa; es el maldito tabaco. Que me falta fuelle. Que me ahogo.

Tengo que hacerle caso a mi enfermera, a mi psiquiatra, a mi médica de cabecera, y ponerme a hacer algo. Tengo que subirme menos al coche y a la moto, y caminar más, subir escaleras. Porque de aquí hacia delante, el cuerpo se va degradando poco a poco. Y me estoy haciendo mierda.

Llevo dos años sin experiencias. Dos años sin sexo. Dos años desde que me dejó mi novia. Dos años destrozado. Dos años en los que me quería morir.

Ya es suficiente. Ya he tenido bastante. Ya es hora de salir de este infierno.

Dios, ayúdame.


Y si esto que me ha pasado, es para que me haga mejor persona, y experimente la desidia. Ya es suficiente.

lunes, 22 de abril de 2019

¿Quien nos protege de quienes nos protegen?

Hace un año, aproximadamente, sufrí la ruptura con mi pareja, de la que estaba muy enamorado. Esto ha sido muy duro y difícil para mí. Un proceso lento y doloroso. Todo esto me causó un brote psicótico. Dentro de mi enfermedad (esquizofrenia) es algo normal. Pero llevaba casi diez años muy estable, sin ningún síntoma y bastante recuperado.

En mi pueblo, un pueblo pequeño, una persona en mi estado, es difícil que pase desapercibida. Dentro de mi brote psicótico, he hablado con personas variopintas, desde militares, políticos, alcaldes, concejales, galeristas de arte, musulmanes, artistas y personas sumidas en la miseria.

Todo este mejunje de personas varias, con sus vidas, las conversaciones con ellos, el que hubiera sido Semana Santa y al poco, ramadán, crearon en mi cabeza una ensalada de ideas bastante densa. Hablé con el ex alcalde de Cartagena, con el concejal de cultura de Torrepacheco, con galeristas de Cartagena y Torrepacheco, con un artista de un pueblo vecino con una enfermedad similar a la mía pero que prefiere llevar en silencio, con gente que vive en la calle, con militares oficiales y suboficiales, con muchos musulmanes, entre ellos, artistas, campesinos y gente de malvivir, con gitanos y okupas.

La cosa es que dentro de la idea paranoica que me rondaba la cabeza, una de ellas era mi título de marqués de la Ensenada, almirante y de que se me permitía hacer uso de la gasolinera a mi gusto y placer. Ya sé que es absurdo, pero para mí, entonces, lo pensaba así. Entonces, llené el depósito de mi vehículo y le dije a la chica de la gasolinera: “Tú pagas”, y me fui.

A los días, me detiene la guardia civil, acusado de robo con intimidación, en una gasolinera.

La chica me había denunciado diciendo que le había sacado un cuchillo. Yo no salía de mi sorpresa, porque efectivamente, yo me había ido sin pagar de la gasolinera, pero no recordaba haber sacado o tenido ningún cuchillo en mi automóvil.

De hecho, tras comprobar las cámaras del establecimiento, no constaba que se me viera con ningún cuchillo ni haciendo ningún ademán de violencia.

El caso es que fui encerrado en un calabozo todo un día, esposado. Y hay que decir lo que duele llevar unas esposas, además de dolorosas, incómodas. Estar en un calabozo no es algo precisamente agradable. Tampoco es agradable que te fichen como un vulgar delincuente, ni defecar en un agujero en el suelo y lavarse la mierda con las manos en un lavabo. Dormir sobre un poyete de piedra. Estar encerrado sin ventanas y con una luz artificial, amarilla y tenue. Menos agradable es escuchar los gritos de los demás.

Al tiempo fue el juicio. La chica no quería retractarse de su denuncia, pese a haberme ya, unos días antes, disculpado y devuelto el dinero que correspondía a mi consumición de gasóleo.

Me dijeron que me enfrentaba a una pena de un año de cárcel.

La vida es injusta, pero más injusta es la justicia. Paradójicamente.

Poco a poco, he ido recuperando la cordura, pero me cuesta más trabajo salir a la calle y me dan un miedo horrible, los policías, la gente uniformada y las luces estroboscópicas.

La policia se supone que nos protege, pero ¿quien nos protege de la policia?

Piensen un poco 


Juan Montoya López 

martes, 29 de marzo de 2016

Antonio López Martínez, Antonio el del estanco.

Hoy ha fallecido mi tío Antonio, que era mi padrino.
Hombre de teatro, gran aficionado a las nuevas tecnologías relacionadas con la imagen y el sonido.
Fue de bien joven aficionado a la fotografía artística, plasmando en ella retazos de su entorno, a veces disfrazado con, literalmente, disfraces, teatro, humor y una intuición por el lenguaje cinematográfico, que buenamente hubiera dado grandes frutos si se hubiera trasladado a las grandes capitales, Barcelona o Madrid.
Prefirió quedarse en su tierra, unido a su pueblo y a Cartagena, donde su admirado, querido y respetado padre, Juan López Gambin, hizo un nombre propio debido a su esfuerzo altruista por mejorar un pueblo, desde las tediosas negociaciones con los políticos por conseguir mejores y más modernos servicios para los habitantes.
Antonio mantuvo el negocio de su padre, quedando su genio encarcelado dentro de esos paquetes de tabaco, las loterías de la iglesia, las quinielas, dando servicio a su interés por la fotografía desde el retrato humilde de todas las gentes que pasaron por la tienda y de cuantos eventos sucedieron en La Puebla.
Fue al final de su vida diagnosticado de un Alzheimer que se lo ha estado llevando poco a poco. Apagándose como una vela, esta tarde dió el último suspiro.
Antonio fue ante todo un amante de las artes y el teatro. Director de teatro, escritor, fotógrafo, cineasta...
Otro de tantos artistas talentosos que no desarrollan su creatividad más allá de lo que le es permitido sin abandonar sus raíces.
Antonio se mantuvo fiel a los suyos y a su tierra, por encima de la grandeza de su obra.
Que Dios lo guarde en su gloria y que disfrute del cielo dando fin a su largo tormento.

Juan Montoya López 

sábado, 13 de febrero de 2016

Durmiendo en el hospital

Tengo un problema con el sueño. Cuando duermo, ronco tanto, que a veces me despierto a mí mismo. Pero no es ese el único problema. Es que me quedo atascado. Lo que se conoce como apnea del sueño. Vamos, que me quedo un pequeño momento sin respirar. Esto hace que no descanse bien, me despierte varias veces y puede llegar a ser peligroso. Osea, que me puedo morir.

Esta noche me tocaba dormir en el hospital para hacerme la prueba del sueño.

Me llamaron esta mañana, citándome a las diez de la noche, para luego salir a las ocho de la mañana del día siguiente.

La cosa es que no tengo horarios de sueño, y forzarme a dormir, en las horas en las que todo el mundo duerme, es cosa que tiene mal encajar. Lo mismo duermo por la noche, o puede que si esa noche no he dormido, lo haga a la mañana siguiente. Y si no duermo ni por la noche, ni por la mañana, lo hago por la tarde. Nunca puedo dormir más de tres horas seguidas. Por lo que, tras dormir durante ese tiempo, me despierto y me es imposible seguir durmiendo.

Esta noche pasada, he dormido muy bien. Para mí, dormir bien, es dormir más de cuatro horas. Pero por la mañana, he dormido las tres que me faltaban para las siete. Por lo que, ya descansado, no me tocaba dormir, según mi caprichoso y aleatorio horario de sueño, hasta, no sé, al día siguiente por la mañana, o unos momentos por la noche.

Por la tarde me he duchado. He cenado a las ocho. A las nueve y diez he cogido el coche y me he dirigido al hospital, con la medicación tomada.

Llego al hospital a las nueve y cuarenta. Allí no hay nadie.

A las diez menos diez, se presenta la enfermera que va a vigilar el sueño de cuatro pacientes, entre los que me encontraba yo.

Como no, he llegado el primero. Aunque la enfermera me ha dicho que me pondrá el aparato y los cables en segundo lugar.

A las diez, estoy en la habitación. Me siento en el sillón y espero. Sigo esperando. Son las once. El sueño me puede y como no comience a dormir ya, seguro que se me pasa el efecto de la medicación.

Llevo desde las nueve y cuarenta sin fumarme un cigarrillo. No me he traído los chicles de nicotina. Me quedo casi dormido, hasta las doce, hora en que la enfermera entra en la habitación la balanza y el aparato para tomar la tensión.

Después de pesarme, medir mi altura, medirme el cuello y tomarme la tensión, me hace un test.

Le digo la medicación que tomo. Me pregunta si fumo. Le digo que de dos a tres paquetes al día.

Me dice que una opción para una posible solución del problema del sueño, sería, si no dejar de fumar completamente, al menos, reducir el consumo. Que la medicación influye, pero no la puedo dejar de tomar. Y el peso, que tengo que reducirlo.

Me explica por qué el tabaco es malo. Me explica lo que son los alveólos pulmonares, y que en ellos se hace el intercambio del oxígeno con la sangre. Vamos, una clase de biología del antiguo séptimo de EGB. Escucho paciente a sus explicaciones.

“Bueno. Siguiente paso.” (Le ruego a la enfermera)

Ahora te voy a poner el aparatico.

Me pone el complicado aparato. Me pone pegatinas en la zona del corazón, con sus cablecicos. En las piernas. Más cables. Me pone unos tubitos en las narices y una especie de plaquita en la boca. Todo el sistema de cables, va unido a un aparato transmisor, que llevo entre el pecho y la barriga. Y además, me pone una pinza en el dedo índice, me imagino para tomar el pulso.

No puedo dormir bocabajo, por miedo a aplastar el delicado y, posiblemente, caro aparato. Por lo que intento dormir, estoicamente, boca arriba.

Es la una de la madrugada. Llevo desde las nueve y cuarenta, sin fumar y sin tomar un café con leche. Necesito un café con leche, acompañado de uno o dos cigarrillos.

Sabiendo que eso es imposible, intento dormir.

Al rato, entra la enfermera porque hay un problema con la pinza del dedo índice. La estaba aplastando con mi cabeza.

Por momentos comienzo a perder el sueño, y con él, la paciencia.

A las dos menos diez estoy completamente desesperado. Me va a dar algo. Ya tengo claro, que no voy a dormir. Pero me fuerzo a estar acostado, para que el aparato registre mis latidos y respiraciones.

Son las dos y cuarto. Desde las dos menos diez, ha pasado toda una eternidad.

Me digo que a las tres, voy y me largo.

A las dos y veinte ya no puedo más. Me entra el ataque y me voy al aseo.

Me miro, y parezco un miembro de ‘Aviador Dro’.

Pienso qué hacer. ¿vuelvo a la tortura de la cama? ¿llamo a la enfermera para que me quite todo este tinglado? O me lo quito yo mismo...

Con cuidado, me voy quitando todas y cada una de las conexiones a mi piel. Cuando ya están todas despegadas, me quito el aparato, con sumo cuidado y lo dejo encima de la cama.

Tomo mi chaqueta, me pongo los zapatos, y me voy.

La enfermera sale y me dice: ¡Juan! ¿Es que te vas?

Yo le digo que estoy desesperado, que no aguanto más y que le he dejado el aparato, con mucho cuidado, encima de la cama.

Tomo el ascensor, para bajar, y cuando salgo a la calle, me enchufo un pitillo.

Cojo el coche y vuelvo a mi casa. Allí me hago dos cafés con leche y un colacao con galletas. Fumo todo lo que no había fumado durante ésas casi cinco horas y me relajo.

Sigo sin dormir. Pero la desesperación ha desaparecido, porque al menos, ya que estoy despierto, estoy haciendo cosas, en vez de mirar al techo y aguantarme las ganas de fumar.

Lo siento mucho, por no haber sido capaz de completar las diez horas en el hospital.

La solución a mi problema es ponerme un aparatico que echa aire a presión para no roncar. Yo sé, que cuando me manden el aparato, no me lo voy a poner. Y sé, de sobra, que tengo apnea del sueño. No me hace falta que me lo diga un complicado ordenador. Ya me lo dijo mi amigo Andrea durante las noches que dormimos juntos, en la misma cama de matrimonio, en el pasado viaje a México:

“Juan: Hay unos momentos en los que dejas de respirar... Que parece que te has muerto. Luego vuelves a roncar y yo vuelvo a dormir tranquilo que no tengo un cadáver al lado mío.”

¿Dónde está mi cigarrillo?

¡Ay, Dios mío! Recuerdo aquellos tiempos en los que se permitía fumar dentro de los bares. ¿Imaginan el choteo que han tenido que soportar cantidad de propietarios de bares por parte del gobierno? Primero lanzan una ley antitabaco, en la que se permite fumar dentro de aquellos bares previamente adaptados para tener una zona especial para fumadores. Osea, que muchos bares, por miedo a perder gran parte de su clientela (fumadores todos ellos), hacen una inversión para hacer una zona reservada para los que fumamos, podamos fumar. Parece ser, que muchos políticos, desconocen el placer de fumar mientras se bebe alcohol. Ignoran que al beber, te apetece fumar. No saben que muchos de los que no podemos disfrutar del tabaco en casa, tenemos unos refugios llamados bares, en los que te puedes, o podías, permitir echar un pitillo, que va ligado al café con leche, cortado, bombón, asiático o como quiera que se llame en la capital de nuestra región, mientras te apoyabas en la barra del bar, con los pies colgando desde lo alto del taburete, echando miradas fugaces a ese amor platónico de chichinabo, que es la bella camarera.
Y señores, la jodienda ha sido doble. Doble, porque con esta ley, que más de ley, tiene más de moda y tocapelotas, y lo que es de ley, es que tras el gasto de los propietarios en adaptar sus bares a los fumadores (¡Qué siniestro!, ¡Si en los bares se va, no solo a beber! ¿Qué es un bar sin su nube de humo?) los vuelven a joder, para decirles que ésas reformas ya no sirven de nada, pues ya no se puede fumar, ni en las zonas que han adaptado para los fumadores. Ahora, quien quiera fumar, se va a la calle. Y ¡Ojo! Que sea en una terraza adaptada especialmente para ello. Si en algo hemos salido ganando, es que ya no podemos disfrutar de la barra del bar, si no es para pedir o ir a pagar. Si en algo hemos salido ganando, es que ahora, ves la calle. En primavera y en verano, puede llegar a estar bien, porque si no hace mucho calor, es agradable. Pero en invierno, te hielas hasta lo más colgandero que puedes tener en el pantalón, vamos, los huesos, o los testículos, que para el caso es lo mismo nada más que con “v”.
Y pena, el que no tenga terraza, porque, al menos yo, siempre voy a un bar, desde ahora, con la condición que tenga terraza para fumar. Pues la verdad, no veo sentido ir al bar, si no puedo disfrutar de un pitillo con la consumición.
Y ahí están los políticos, orgullosos de cuidar de nuestra salud, subiendo el precio de las cajetillas, prohibiéndonos fumar en ciertos lugares. Caza de brujas lo llamo yo. O copiarse de las leyes, tontamente, de otros países, como las de los Estados Unidos, por puro snobismo. Del mismo modo que comenzamos a fumar en este dichoso país, por snobismo, por imitar al americano cowboy que fumaba chulamente su cigarrillo american blend. Cuando un cowboy, no deja de ser un vaquero, y un vaquero, es el que se dedica a cuidar vacas y toros, vamos, como los que hay en Andalucía y se dedican a la ganadería, precisamente, para las corridas de toros, que tan de moda está hoy en día ir prohibiéndolas. Salvo cuando el vaquero es de los Estados Unidos y se dedica a criar toros para montarlos salvajemente en los rodeos, entonces es cool, guay o amazing.
¡Ahora se respira aire puro en los bares! Vamos, a sobaquillo, a sudor y a culo, en definitiva, a humanidad. Al menos, antes, el humo del tabaco disimulaba a todos estas pequeñas pestes que echamos las personas.

Canelonia

Hace unos meses asistí a la clausura de la exposición de un amigo, Andres Ruiz, en una sala de exposiciones de Cartagena (La ventana de Grass). Allí conocí a su hermano, Moisés Ruiz, encargado de la sala y director de todas y cada una de las exposiciones que ahí se hacen. Me hablo de un proyecto que tenia en mente sobre una exposición en la que las obras irían sobre un canelon. La temática, como no, debía ser Italia.
Le dije que contara con mi canelon.

La verdad es que no le di demasiada importancia a esa exposición, ni siquiera su organizador, creo que se imaginaba la transcendencia del asunto.

De tal forma que en un principio hablo de rifar los canelones entre los asistentes a la inauguración. Cosa que al final no hizo, entre otras cosas porque algunos de los artistas que hicimos canelones, nos dejamos los sesos, algunos literalmente, sobre estas pequeñas superficies de 7x7 cms. No estabamos dispuestos a que tanto esfuerzo plasmado en tan poco, se fuera aun por menos.

La inauguración fue el pasado mes de Julio, sábado 9. Asistió mucha gente, medios de comunicación, televisiones, periódicos y demás periodistas.

La exposición esta dentro de las exposiciones del circulo de "La mar de músicas" de la ciudad de Cartagena.

Yo, que soy uno de los participantes en la exposición, no asistí. Ni idea si lo hice bien o lo hice mal. Algunos aun me tiran de las orejas por mi ausencia. Y yo estoy por tirarme de ellas también. Ya que un artista que quiera darse a conocer debe estar en estos eventos, mucho mas, si participa en ellos.

Me han enviado enlaces a las publicaciones en los diversos medios. Todavía no he podido verlos todos.

Mientras, los canelones aguantan como pueden, mientras Moisés los cuida con mimo, los mantiene todo lo tersos, lisitos y secos, como el húmedo clima de Cartagena, ahora en verano, le permite.

El mio esta todo arrugado. Ya lo estaba cuando lo entregue, pero aun se ha arrugado mas, desde la ultima vez que lo vi.

Hay un precioso catalogo en el que estan los 25 canelones de la exposición.

El enlace a la pagina de CANELONIA dentro de La Mar De Músicas es:

http://www.lamardemusicas.com/2011/a-caneloni.htm

El enlace a la noticia del dia de hoy, 15 de Julio, en el periodico El Pais, es:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/exposicion/vale/pasta/elpten/20110714elpepucul_8/Tes

El enlace a la noticia, en la 7RM, es:

http://www.7rm.es/servlet/rtrm.servlets.ServletLink2?METHOD=LSTBOLETINES&sit=c,6&d=10&m=7&a=2011&mId=7691&autostart=TV

El enlace a la noticia, en La 2, de tve, es:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-2-noticias/2-noticias-12-07-11/1151929/

Hay también publicaciones en el periodico La Verdad y en El Mundo. Además hay una entrevista por ahí a Moisés Ruiz sobre la exposición en RNE 3

Me imagino que irán saliendo mas cosas por ahí.

La exposición es en Calle San Diego, 40, en Cartagena.

Un saludo,
Juan Montoya Lopez www.juanmontoyalopez.es

Pide con el corazón

Esto es que se era, una persona que padeció una edad del pavo larga y tardía. Era una persona ya hecha, mucho antes de que le saliera el primer pelo en la axila. Era ya una persona hecha y derecha, antes de su primer pelo en el pubis. Era una persona ya formada, aunque por formar, antes de su primer pelo en el pecho. Y sabia muy bien lo que tenia que hacer, mucho antes de sus primeras eyaculaciones.

Pero la vida, que puede llegar a ser un verdadero misterio, le hace a uno pasar por caminos insospechados. Por caminos oscuros, tortuosos, peligrosos, poniendo nuestra vida en peligro, nuestra autoestima y nos pone en entredicho, hace que la gente sospeche de nuestras intenciones, pierdan la confianza en nosotros para luego trabajar duramente y asi poder recobrar todos estos dones con los que veníamos de serie, que se pierden por este deambular por los caminos.

Ay! Y es que Dios es sabio. Como no iba a serlo? Si es Dios! Y como se dice: "aprieta, pero no estrangula". Asi que todas estas malas experiencias que le suceden a uno, son, ni mas, ni menos, que experiencias de la vida, enseñanzas impartidas por esta universidad, problemas que debemos resolver si queremos hacernos mas fuertes, mas sabios y mejores personas. Quien se quede atascado en un camino de la vida, tendrá una nueva oportunidad, mas adelante, o en la próxima vida.

Porque Dios, además de sabio, es bueno. Como no iba a serlo? Si es Dios! Y nos quiere. Nosotros, como hijos suyos, tenemos que aprender a amarlo como El nos ama. Y esto se hace, con el corazón, con la cabeza, con los pies, y con cada una de las células de nuestro cuerpo. Aprender a amar a nuestros hermanos, es un buen comienzo, o un buen final. Hacer cada una de las cosas y tareas, siguiendo el dictado de nuestra conciencia. Porque el que hace caso a su conciencia, seguramente dormirá mucho mas tranquilo que el que no lo hace. Que las cosas son mucho mas sencillas de lo que pretendemos. Nos complicamos las cosas, nosotros solos, y salir de esas complicaciones, desatar esos nudos que creamos, es lo que hace que seamos mas fuertes, mas sabios y mejores personas.

Hay muchas personas, que dicen, si existiera Dios, no permitiría que le sucedieran todas las cosas malas que les ocurren, que no habría asesinos, ni gente asesinada, ni catástrofes, ni atentados. Yo pienso que cualquier cosa que nos ocurra, que se nos escape de las manos, por muy mala que sea, no debemos dejar que nos influya en nuestra relación con Dios, ni debemos echarle las culpas a causa de nuestra frustración y nuestra ira. Porque todo, todo, hasta lo mas malo que nos puede suceder, tiene una razón de ser. Hay una enseñanza oculta detrás de cada catástrofe, detrás de cada asesinato, de cada atentado, aunque mueran personas inocentes. Siempre hay algo fuera de nuestro entendimiento, que en cuestión de tiempo, llegaremos a entender, y nos hará mas fuertes, mas sabios y mejores personas.

Hay, también, que saber que Dios esta ahí, no solo para contemplar su creación, en modo pasivo. Hay que aprender a pedir a Dios. Rezando, meditando o hablando con El en nuestros pensamientos. Porque nos escucha, y lo que le pidamos, nos sera dado en su justa medida y de la mejor forma, para que podamos digerirlo y que nos haga bien en nuestras vidas.

No se trata de pedirle deseos al genio de la lámpara mágica, que siempre se cumplen al momento y siempre nos traen algún que otro problema. Dios nos concede los deseos que le pidamos, y, como he dicho, nos los da en su justa medida, para que no se nos atraganten, como los deseos que se le piden al genio de la lámpara.

Aprende a pedir a Dios, que te lo concederá. Y aprende a usar tu corazón.

Con los mejores deseos,
Juan Montoya Lopez

Arte Emergente


ARTE EMERGENTE

Me puedo hacer una idea de lo que es el arte, del mismo modo que cualquiera puede hacerse su propia idea sobre el asunto. No obstante, para no caer en ambigüedades y más, tratándose de un término tan abstracto como éste, he dejado el trabajo a los profesionales de las palabras, de las palabras en castellano, en este caso. Me he consultado el diccionario de la Real Academia Española de La Lengua y me he encontrado con una lista muy, muy larga sobre el significado de la palabra “arte”. 


arte.
(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).
1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

Habiendo leído todas las definiciones, he decidido quedarme con las dos primeras. Siendo la segunda, la más acertada para el contexto en el que estamos. Aunque sin la primera, sin la virtud, disposición y habilidad para hacer algo, en este caso, redundando, arte, sería muy difícil que un artista lo genere, si no tiene la virtud, la disposición y la habilidad. Estamos hablando de aquellas personas que nacen con dotes artísticas, pero que, además, tienen el empuje de crear, pues sin ese empuje, sin esa disposición, estamos hablando de un artista, con potencial, desaprovechado, como un objeto inanimado. Del mismo modo que una gran piedra, yacente en el suelo, posee una gran energía potencial, pero no deja de ser una piedra si esta no es movida o alterada para que genere esa energía que lleva dentro de si.

Por tanto, un artista es, se nace, se lleva dentro, como hay cientos de personas en este mundo que son grandes artistas, y mueren sin que esta sociedad jamás llegue a conocerlos. Ni tras su muerte, ni jamás de los jamases. Gente con grandes dotes que pasan desapercibidas para los medios, para el mundo de la prensa rosa del arte, las televisiones, los libros de arte o las galerías y demás círculos artísticos. Personas que ni tan siquiera son reconocidas por las personas de su entorno. Artistas que mueren en el más puro anonimato y desaparecen sin dejar huella, ni obra, ni rastro alguno. 


¿Es más artista aquél que es reconocido por esta sociedad podrida de locura, de ansias de dinero, fama y propaganda que este del que estoy hablando?

¿Quién decide esto?

¿Los galeristas? 


Que se lo digan a Vincent Van Gogh cuyo hermano era galerista y se codeaba con aquellos artistas reconocidos de su época. ¿Vendió a caso algún cuadro el señor Van Gogh en vida? ¿Fue por causalidad reconocido? Ni por la sociedad de su época, ni por los galeristas, ni por su hermano, que como he dicho, era galerista y enviaba a su querido hermano Vincent dinero y pinturas para poder subsistir y que dedicara su tiempo pintando para apaciguar su esquizofrenia.

¿De qué le sirvió a Van Gogh ser reconocido tras su muerte?

Tuvo una vida llena de tormento y desesperación. Su muerte fue igualmente trágica. Un día, un tipo ve un cuadro del señor Van Gogh colgado en una pared, y dice que es muy bueno. Entonces, y a partir de ese día, Van Gogh es lo que es hoy, uno de los grandes genios de su época. 

¿Cuanta más gente habrá, ha habido y hay como Vincent Van Gogh que han desaparecido de la faz de La Tierra y ni siquiera han sido reconocidos? ¿Donde está su obra?


Puede que en la basura, quemada, hecha cenizas u olvidada en alguna parte del mundo. 

Quizás desecha con el pasar de los años que todo lo borran.

Por ello, artista emergente es un término odioso, al menos para mí. Porque el artista nace, y muere como artista. 


Emergente es, según el diccionario: 


emergente.
(Del ant. part. act. de emerger).
1. adj. Que emerge.
2. adj. Que nace, sale y tiene principio de otra cosa.

emerger.
(Del lat. emergĕre).


1. intr. Brotar, salir a la superficie del agua u otro líquido. U. t. en sent. fig.

Por tanto, artista emergente es el que emerge, el que comienza a ver la luz, o a ser reconocido por esta sociedad.

Insisto que el artista reconocido, no por ello debe ni tiene que ser mejor que el desconocido. Y al revés tampoco. La diferencia entre uno y otro, es simple y llanamente, que el conjunto aborregado de esta sociedad, da su balido de conformidad, reconociendo a este artista como un artista de renombre.

El sueño de muchos artistas es emerger de esa oscuridad, para codearse con otros artistas más importantes, salir en el papel couché, y como no, ganar el
tan merecido dinero por sus obras. Si sube el caché del artista, mejor. Más riquezas y mejor vida para él o ella, o el grupo de artistas.

Esta debería ser una sociedad que mimara a sus artistas, pues al fin y al cabo, son quien hacen que las personas del futuro se hagan una idea de cómo era la sociedad del pasado. Y son los que hacen que una sociedad se identifique, mediante lo que representan en sus obras, representando en sus obras aquello que identifica la sociedad en la que viven.
Artista emergente, es por tanto, aquél que emerge del fluido maternal del agujero en el que vive, para darse a conocer en sociedad. Son todos aquellos artistas, jóvenes, principalmente, salidos de las facultades de Bellas Artes. Aunque carrera de artista, no existe que yo sepa. Del mismo modo que no hay carrera para corredor de bolsa y tantos otros oficios, que se llevan en la sangre, ejecutándolos de forma espontánea.

Artista emergente es como el gerente de una pequeña empresa, que comienza a crecer y a hacerse más y más grande, contratando a más y más empleados, generando cada vez más y más beneficios.

Somos todos los que nos dedicamos a ello, artistas, hasta que emergemos, para comenzar con un nacimiento, después de llevar varios años de gestación y darnos a conocer al resto de nuestra familia de artistas, que son el resto de artistas consagrados del mundo.

Juan Montoya López