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martes, 29 de marzo de 2016

Antonio López Martínez, Antonio el del estanco.

Hoy ha fallecido mi tío Antonio, que era mi padrino.
Hombre de teatro, gran aficionado a las nuevas tecnologías relacionadas con la imagen y el sonido.
Fue de bien joven aficionado a la fotografía artística, plasmando en ella retazos de su entorno, a veces disfrazado con, literalmente, disfraces, teatro, humor y una intuición por el lenguaje cinematográfico, que buenamente hubiera dado grandes frutos si se hubiera trasladado a las grandes capitales, Barcelona o Madrid.
Prefirió quedarse en su tierra, unido a su pueblo y a Cartagena, donde su admirado, querido y respetado padre, Juan López Gambin, hizo un nombre propio debido a su esfuerzo altruista por mejorar un pueblo, desde las tediosas negociaciones con los políticos por conseguir mejores y más modernos servicios para los habitantes.
Antonio mantuvo el negocio de su padre, quedando su genio encarcelado dentro de esos paquetes de tabaco, las loterías de la iglesia, las quinielas, dando servicio a su interés por la fotografía desde el retrato humilde de todas las gentes que pasaron por la tienda y de cuantos eventos sucedieron en La Puebla.
Fue al final de su vida diagnosticado de un Alzheimer que se lo ha estado llevando poco a poco. Apagándose como una vela, esta tarde dió el último suspiro.
Antonio fue ante todo un amante de las artes y el teatro. Director de teatro, escritor, fotógrafo, cineasta...
Otro de tantos artistas talentosos que no desarrollan su creatividad más allá de lo que le es permitido sin abandonar sus raíces.
Antonio se mantuvo fiel a los suyos y a su tierra, por encima de la grandeza de su obra.
Que Dios lo guarde en su gloria y que disfrute del cielo dando fin a su largo tormento.

Juan Montoya López 

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